«Y es que el cariño a raudales alivia todos los males». Así finaliza el cuento de la gaditana Carmen Gil y así podría ser la receta que todos los médicos mandaran a sus pacientes.
Eso debió pensar el doctor Godofredo cuando visitó al pobre fantasma, que vivía solo en un frío y solitario castillo, y que ya no asustaba a nadie porque su sino era estornudar todo el tiempo. Lo revisó por todas partes y determinó que no era del cuerpo su enfermedad, sino del alma. La soledad le hacía sentirse así.La receta: mucho cariño. El fantasma inició un largo viaje hacia otro castillo donde muchos fantasmas lo acogieron alegremente y así finalizaron todos sus males.
Un fantasma con asma es una de las muchas obras publicadas por esta autora andaluza que con el verso, acerca a los niños a la fantasía y a jugar con los poemas.
Desde este mundo fantasmal, sugerimos esta lectura para primeros lectores sin miedo.